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domingo, 2 de julio de 2017

PERSONAJES DESTACADOS EN LA HISTORIA DE OCAÑA ENTREGA 3



FRANCISCO FERNÁNDEZ (o Hernández) DE CONTRERAS

Con base en la biografía que sobre el fundador de Ocaña escribiera Luis Eduardo Páez Courvel (Cf. Rev. Hacaritama Nos. 116, 119, 122, 123, 125, 126, 127  y 128), Fernández "debió nacer  en los años comprendidos entre 1524 y 1529, si tenemos en cuenta su propia declaración, en la pesquisa secreta instaurada contra don Pedro de Orsúa, en cuyo testimonio declara el Fundador tener veinticuatro años de edad". Los documentos que reposan en el Archivo General de la Nación, A.G.N., demuestran que el apellido del conquistador era Hernández y no Fernández. Al respecto, Páez Courvel recuerda cómo este tipo de confusiones se presentaba con frecuencia, debido a los caprichos de los amanuenses de la época. El segundo apellido, "de Contreras", no aparece tampoco en los documentos de los archivos históricos, y solo lo hallamos en las "Genealogías del Nuevo Reino de Granada", de Juan Flórez de Ocáriz. Era nuestro personaje, oriundo de Pedroche, jurisdicción de Córdoba, en Extremadura. Su llegada a América, debió ocurrir entre 1536 y 1542; la documentación relativa a su periplo conquistador, nos indica que Francisco Fernández llegó primero a Santa Marta, pasó luego a Cartagena y después a Mompox, donde sirvió bajó las órdenes del Capitán Luis de Manjarrés, en la pacificación de los Cegua. En esta región permaneció por cerca de tres años. En 1544, las gobernaciones de Cartagena, Santa Marta, Río San Juan y Popayán, quedaron bajo las órdenes del Licenciado Miguel Díez de Armendáriz, quien pasó al Nuevo Reino hacia 1547. Don Pedro de Orsúa, pariente de Armendáriz, ya había sido enviado a Santafe en mayo de 1545. Con la expedición conquistadora, Fernández de Contreras llega a Vélez y allí se le ordena marchar con Orsúa hacia el Reino del Perú, "en socorro del Licenciado Gasca contra Gonzalo Pizarro". El mismo clérigo Gasca ordena a Orsúa no pasar de Tocaima por considerar que no era necesario. Francisco Fernández, ya bajo las órdenes de Orsúa, toma parte activa en varias expediciones punitivas contra las tribus de la región de Vélez. Conquistados los Guane y derrotado el Cacique Chanchón, Orsúa se dirige a la zona de Pore en busca de un desembarcadero para el Nuevo Reino. Para 1550, Francisco Fernández se encuentra avecindado en Tunja y dice tener para esta época, 24 años, según sus propias declaraciones. Su participación como soldado expedicionario, ha sido valiente y osada, como consta en los testimonios que se incluyen en la Probanza levantada en 1572. Fue, incluso, herido por los aguerridos indígenas y estuvo a punto de fallecer.

En 1549, el gobernador Armendáriz "había concedido licencia a don Pedro de Orsúa, su sobrino, para la jornada de Cavoca y el Magdalena"; modificada la orden del gobernador. Orsúa juntó 47 soldados y salió tras las huellas de don Ortún Velasco, encontrándose los dos conquistadores en el valle del Zulia. Orsúa traía ya órdenes del gobernador para "poblar un pueblo en Sierras Nevadas". Y el 1 de noviembre de 1549, se produce la fundación de la ciudad de Pamplona, de la cual tomó parte don Francisco Fernández de Contreras, como también se demuestra en la Probanza de sus servicios y otros documentos y listados que se encuentran en los archivos históricos.

Como premio a sus servicios en la fundación de Pamplona, Fernández recibió las encomiendas de Venumare, Beluca Lechila y Camia. Casó en Pamplona con doña Isabel de Rojas. El 20 de junio de 1565, el Cabildo de Pamplona designa a Fernández como Teniente de Corregidor de esta ciudad, por don Lope de Orozco quien era para esta fecha Teniente de Gobernador y Capitán General, Corregidor de Tunja, Vélez y Pamplona. Hacia finales de 1565 o comienzos de 1566, Francisco Fernández recibe órdenes de la Real Audiencia para marchar hacia la frontera con Venezuela y contener a quienes pretendían salir de allí y poblar territorios de la jurisdicción del Nuevo Reino, expediciones éstas que estaban expresamente prohibidas por Real Cédula de Felipe II. En esta primera incursión, Francisco Fernández llega hasta Valledupar con 73 soldados, encontrando terrenos adecuados para establecer un puerto sobre el río Magdalena y fundar también una ciudad en territorio de los Carates. Pamplona requería con urgencia de esta vía, puesto que sus únicas vías se limitaban a las provincias de Maracaibo, por el oriente, y las salidas hacia el Magdalena por Tunja y Santafé. Sin embargo, el conquistador no pudo consolidar sus empeños puesto que carecía de la debida autorización para ello. En 1567, el Cabildo de Pamplona faculta "al dho. Capitán Franco. Hernández bolbiese a la dha. probincia de los carates a descubrir minas y pasificar siertos naturales e a otras cosas que conbenian a la dha. ciud. y el dho. Capitan Franco. Fernandez hiso a su costa e mincion treynta e quatro hombres, e bolbio a la dha. probincia de los Carates..." En esta segunda expedición, que "debió durar de 1568 a 1569", Fernández funda el puerto de Chingalé y, de acuerdo a la investigación realizada por Páez Courvel, debe tenerse como la etapa de la prefundación.

Francisco Fernández comienza su peregrinar por Santafé, Pamplona y Santa Marta, buscando la autorización oficial para fundar una ciudad, hasta que logra obtenerla a mediados de 1570. Con base en los documentos oficiales conocidos hasta ahora, la ciudad se funda el 14 de diciembre de 1570. Francisco Fernández obtiene entonces el título de Teniente de Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor de la villa naciente.

Sobre la vida del fundador de Ocaña, en los años subsiguientes a la fundación, poco se conoce. El año de su fallecimiento puede haber sido el de 1580, como bien lo deduce el académico Aurelio Carvajalino Cabrales (cf. Francisco Fernández de Contreras y sus tiempos, B.A.O. Vol. 16, 1979, p. 137).

El testamento del Capitán Francisco Fernández, que reposa en la ciudad de Tunja, nos indica que tuvo 9 hijos con doña Isabel Rojas, que fueron:

"…con Ysabel de Rojas
y ahora my ligitima mujer y a la que nos casamos
e velamos veynte e dos años  hace poco mas o menos e
durante el dicho nuestro matrimonio hemos avydo
e procreado por nuestros hijos legitimos e de
legitimo matrimonio nueve hijos e hijas
que los varones se llaman Lorenzo Hernandez y Francisco
Hernandez y Pedro Hernandez y Ana de Rojas y Maria
Hernandez y Juan Hernandez y Ysabell de Rojas y Juana
de Rojas y Francisca que todos son nueve hijos
e hijas y estan vivos al presente y estan con
la dicha su madre en la dicha ciudad de panplona…"

Lorenzo Hernandez
Francisco Hernández
Pedro Hernández
Ana de Rojas
María Hernández
Juan Hernández
Isabel de Rojas
Juana de Rojas
Francisca


Sobre la genealogía y biografía del fundador de Ocaña, existen interesantes ensayos históricos escritos por Jorge Pacheco Quintero (cf. Rev. Hacaritama No.58, 1939), Luis Eduardo Pacheco (cf. Hacaritama No. 40, 1940) y Luis Eduardo Páez Courvel (Ensayos críticos, Vol. II, Antares, 1952, p. 86; Biografía del Capitán don Francisco Fernández de Contreras. En Rev. Hacaritama Nos. 116 y ss). Igualmente, el académico Aurelio Carvajalino Cabrales publicó en la Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 16, Antología Histórica, el ensayo titulado "Francisco Fernández de Contreras y sus tiempos".

ANTÓN GARCÍA DE BONILLA (El viejo, o el Conquistador)

La historia de don Antón García de Bonilla, ha sido tema favorito de los historiadores ocañeros, como quiera que el personaje aparece vinculado no solo a la fundación de Ocaña, sino al establecimiento del primer colegio en esta ciudad  y al poblamiento de Río de Oro, amén de su  exaltación legendaria por obra y gracia de la tradición popular.

El  primer historiador en interesarse por  este personaje, es el doctor Alejo Amaya, en su obra  Los genitores, en la cual menciona al Antón García de Bonilla fundador de Ocaña y a su hijo, del mismo nombre, en cuya defensa sale por considerar que la leyenda popular no le hace justicia. Más adelante, hacia la década de 1940, Luis Eduardo Páez Courvel comienza a rastrear a los Antones y descubre en el Archivo Nacional el auto sobre la testamentaria de Antón García de Bonilla, de fecha 12 de marzo de 1684, así como el de aprehensión, que constata la muerte del encomendero el 31 de mayo de 1696.

En 1962, el historiador  jesuita Juan Manuel Pacheco publica el tomo 2 de Los jesuitas en Colombia, donde hace una completa reseña del primer colegio de jesuitas en Ocaña, auspiciado por  Antón García de Bonilla. En 1989, el profesor Jorge Meléndez Sánchez, publica La tierra de don Antón. Estudio sobre Aguachica colonial, mencionando la existencia de por lo menos cuatro personajes con el nombre de Antón García de Bonilla.
Nuevos datos vienen a enriquecer la investigación sobre el encomendero, cuando en 2007, la señora Martha Pacheco encuentra en los archivos de Tunja el testamento de un Antón García de Bonilla, fechado en 1617.

1525. Posible fecha de su nacimiento (J. Meléndez)
1549. Figura en la lista de fundadores de Pamplona (Cf. Pabón Villamizar, Silvano. Historia del poblamiento y construcción del espacio hispánico en Pamplona. Nómina de fundadores y pobladores de Pamplona, encomenderos en 1559). P. 185.
1570. Figura en la lista de fundadores de Ocaña
1577. Aparece "asociado con Gaspar Barbosa, Leonardo de Acosta, Cristóbal de Malaver, Antonio García de Bonilla, Juan Muñoz Guerrero, Pedro Esteban Rangel, Juan de Pineda, Juan de Figueroa, Pedro Molinedo, Diego Durán y Juan Ramírez El Mozo, comprometiéndose por escritura pública otorgada ante el Notario en 1577, a poner un servicio inmediato un número suficiente de acémilas para el transporte de toda la carga que al nuevo puerto llegare", privilegio concedido a Francisco Fernández de Contreras por el Rey Felipe II. (Cf. Amaya, Alejo. Los genitores, p. 63).
1578. Aparece suscribiendo el Informe que el Cabildo de Ocaña envía al gobernador de Santa Marta, Lope de Orozco. "Los muy magníficos señores Antón García de Bonylla y P(edr)o Hestevan Rangel alcaldes hordinarios, hel muy mag(nifi)co señor Leonardo de Acosta alguazil mayor los muy magnificos señores Alonso Lopez y Juan de Valderrama y Antonio Muñoz de Corcuera rregidores".
1599. Figura como integrante del Cabildo de Ocaña.
1616. Era encomendero de "los pueblos de indios y caciques y quebradas siguientes: -los indios que llaman los Porqueros - y  Pescadores - con más de cien casas de indios las más cercanas al valle de Búrbura, corriendo el río abajo de los carates - con los caciques del valle de Antón, que en lengua palenque se llaman Vite Yuaquija Manebati, con todas sus tierras y estancias" (A.G. N. Fondo Encomiendas T. 32, fls. 225 a 234, cit. J. Meléndez, La Tierra de don Antón, p.99).

Casado con doña Isabel Rodríguez.

ANTÓN GARCÍA DE BONILLA (El Mozo)



Casado con María Téllez Blanco, hija de  Luis Téllez Blanco Girón.

Sobrinos: Antonio García Rayo y María Rayo.

1629. Figura como titular de encomienda por 2a. vida.

1640. Isidro Madero, apoderado de Antón García de Bonilla,  presenta solicitud para que se prorrogue la encomienda por una vida más "para que suceda en ella uno de sus herederos" (Apuntes L.E. Páez Courvel). La posesión se dio el 1o. de diciembre de 1640.
Veamos las notas inéditas de Luis Eduardo Páez Courvel, con relación a este Antón García:

"Antón García de Bonilla
Encom.-Tomo 32- folios 225 a 240

"Isidro Madero, (apod. De A. G. de Bonilla hijos), vecino de la ciu. De Ocaña, aclara que su poderd. Posee en aquella jurisdicción la encom. De la Loma del Viento, en cuya sucesión entró "por fin y muerte del otro Antº G. de B, su padre, y habiendo llegado a a quella ciudad la noticia de la Real Ced. Facultativa para prorrogar nuevas vidas en las encomiendas"  se propone la suya por una vida más, "para que suceda en ella uno de mis herederos. Aduce el apoderado los incontables méritos de los García de Bonilla y pide y suplica se le admita, a composición, etc.
"Esta solicitud fue presentada en Santafé en octubre
"La encomienda referida declaran los jueces oficiales de la Real Hacienda, tiene 7 indios útiles. Don Antón, el viejo, la poseía en última vida.
"El nuevo memorial, el propio don Antón pide sea admitida a indulto de composición en una vida más en otra encomienda y suplica se le reciba información de los indios útiles y de lo que puedan rentar anualmente. Esta solicitud fue presentada ante el Alcalde Ordinario de Ocaña, Bernardino Pérez, el año siguiente.
"Presentó por testigos para la otra información a Manuel González, Juan Guerrero, y Sebastián Muñoz Guerrero, todos vecinos de Ocaña, quienes dijeron que en la encomienda de la Loma del Viento solo había siete indios útiles y que la renta que de ellos percibía Antón García de Bonilla sería de unos cuarenta pesos de a ocho reales.
"Refieren los documentos contenidos en este expediente, que Antón García de Bonilla fue hijo legítimo del Capitán Antón García de Bonilla, el mayor de todos los hijos. Y que el otro García de Bonilla, el Viejo, había adquirido dicha encomienda por merced a él  dada por el Gobernador Diego Fernández de Argote, título de fecha 11 de abril de 1616. Diósele a don Antón, fuera de la citada encomienda, y por los mismos títulos, y otros más antiguos, "Todos los pueblos de indios y caciques y quebradas siguientes: los indios que llaman Carates, del valle de la Loma el Viento; y los que llaman Los Porqueros; y el valle de Búrbura; y Auriama; y Pescadores, más de cien casas de indios cercanas al valle de Búrbura corriendo el rio debajo de los carates, con los caciques del valle de Antón que en lengua Palanque llaman Vite yuaqueya y Manibati con todas sus tierras estacias y labranzas con todo se contenía en el título".
"En vista de que don Antón, el joven, llenó a cabalidad los requisitos y exigencias legales, se le concedió la merced de la encomienda de la Loma del Viento, "según lo tuvo y poseyó el otro vuestro  padre  y se contiene comprenden  el otro título que le dio el otro gobernador don Diego de Argote".
Esta merced fue dada en Santa Marta el 7 de septiembre de 1640.
"Eran alcaldes ordinarios en 1640, don Pedro de Mora de Estrada, Teniente de Tesorero, Juan de Quiróz del Barco, Escriano, Sebastián Suárez.
"La posesión se le dio el 1 de diciembre de 1640"
"Los indígenas de la encomienda eran llamados Palenques". (Hasta aquí, la transcripción de las notas de Páez Courvel).

1675. Antón García abre la suscripción para la compra de un colegio de jesuitas. Donó las haciendas de Buturama (jurisdicción de Ocaña) y La Honda (jurisdicción de Mompós), "con sus cacaos y cañas, más algunas casas en el marco urbano" (J. Meléndez).

Encomiendas: Loma del Viento o de Los Carates (Loma de González).

Contribuyó al poblamiento de Río de Oro (Cesar)
Hermanas: Juana Bonilla, casada con Juan Carrascal Casquete en 1653
Isabel Bonilla, casada con Luis Téllez Blanco en 1637

1681. Antón García aparece a la cabeza de los notables ocañeros para iniciar la suscripción del colegio de Ocaña.

Según  los datos, vivió en Mompós, Aguachica (hacienda de San Roque) y Ocaña (posiblemente,  sus propiedades urbanas fueran el actual Museo  Antón García de Bonilla y la casona  localizada en la esquina de la antigua  Droguería La  Abundancia, de propiedad de la familia Jácome, donde llegó el Pacificador don Pablo Morillo).

Se le atribuye también la propiedad de la hacienda "Manitas", en las cercanías al puente sobre el río Tejo, antes de iniciar el camino tradicional hacia el santuario de la Torcoroma.

El 12 de marzo de 1684 fue otorgado su testamento, cuyos principales apartes y notas corresponden a los apuntes inéditos de Páez Courvel, tomados del Archivo Nacional, Fondo Encomiendas, Tomo 32, folios 225 a 240 (la foliatura y el tomo respectivo pueden haberse modificado a la fecha, dados los procesos de clasificación del actual Archivo General de la Nación):

GASPAR BARBOSA DE MARÍS. 

Encomendero de Borotaré. Casó con doña María de Bonilla. Mencionado entre los acompañantes de Fernández, por Alejo Amaya, en su libro "Los Genitores; J. J. Páez también lo menciona en su "Relación del fundador, conquistadores y demás personas notables que actuaron en Ocaña, desde la época de la Conquista hasta el año de 1666" (Cf. Rev. Hacaritama No.31, 1937, p. 741). Esta relación fue consultada por J. Páez y Amaya en los Protocolos de la Notaría Pública de Ocaña.



PEDRO QUINTERO PRÍNCIPE. 


Nacido hacia 1522 en  Villa de Palos, Provincia de Huelva "Hijo legítimo de  don Juan Quintero Príncipe y  doña Leonor González Tariega; nieto paterno de don Cristóbal Quintero Príncipe y de doña Isabel Pérez Pedraza, y materno de don Diego González Calvo y doña Ginesa Galdín, originarios todos de la nombrada villa, donde fueron tenidos por hijosdalgos notorios y reputados ´por personas honradas y principales, hispanos viejos de buena y limpia parte, sin mácula ni raza de moros ni penitenciados, ni reconciliados por el santo oficio de Inquisición`". Los datos biográficos de este fundador de Ocaña, corresponden a la investigación realizada por el historiador Luis Eduardo Pacheco, titulada "La Familia Quintero Príncipe", que se publicó en la Gaceta Histórica Nos. 5, 6, y 7, Cúcuta, 1937, órgano de la Academia de Historia de Norte de Santander, p. 109 ss. La documentación respectiva reposa en el Archivo General de la Nación, Fondo Real Audiencias, Santander, vol. 2. La probanza a que hacemos referencia, fue levantada en agosto de 1538, cuando don Pedro Quintero contaba con 16 años. Estuvo en Santa Marta y luego se enroló en la expedición comandada por Orsúa y Velasco, en 1549, que culminó con la fundación de Pamplona. En esta ciudad, fue Regidor, Personero de Cabildo (1553), Alcalde Ordinario y Teniente de Justicia Mayor. Casó "con doña María Sánchez Castellanos, hija de don Francisco Sánchez y doña Isabel Sánchez Castellanos". Entre sus doce hijos, destacamos al Capitán don Juan Quintero Príncipe, "tronco del apellido Quintero en Ocaña, ciudad en la cual fue capitán de infantería, encomendero y de sus primeros pobladores". Casó con doña Luisa Arias Maldonado, "dama tunjana de la sangre del conquistador García Arias Maldonado, de cuyo enlace vino crecida progenie de doce hijos". Su participación en la segunda expedición  para la fundación de Ocaña, está demostrada en la Probanza de servicios de Francisco Fernández de Contreras, donde don Pedro Quintero sirve como testigo al fundador de Ocaña: "...bio como el Cabildo Justicia e rregimiento de esta ciud. (Pamplona) y el señor Capitán Hortún Belasco, justicia mayor de ella mandaron al dho. Capitán Franco. Fernández que con cierta gente bolbiese a los dhos. carates y despoblados y descubriese minas y contase siertas cosas de yndios...y ansí en cumplimiento de ellas se aderezó de armas y caballos a su costa y minción y juntó más de treynta hombres y fue con ellos a las probinsias de los carates y despoblados hasta donde este to. fue con él y bio lo susodho. y allí lo dejó este to. con la dha. gente y se bolbió y de allí el dho. Fernández pasó adelante..." (Cf. Páez Courvel, Luis Eduardo. Probanza del fundador de Ocaña. En Rev. Hacaritama Nos. 61 y 62, 1940). Don Pedro Quintero Príncipe falleció en la ciudad de Pamplona.

ALEJO MARÍA BUCETA (BUXETA, BUCETA)

Insigne clérigo ocañero. Era hijo legítimo de don Domingo Buceta y doña Juana Antonia González Hidalgo. Fue cura rector de Ocaña desde el 15 de julio de 1804 hasta su muerte acaecida en Santa Marta el 8 de octubre de 1817, después de haber legalizado su testamento el 3 de octubre del mismo año, en la propia capital samaria. Al padre Buceta le cupo el honor de recibir al Libertador, bajo palio, desde el barrio de la Punta del Llano hasta la iglesia de Santa Ana de su ciudad natal, en febrero de 1813. Su decidida participación en la independencia le mereció el enojo de Morillo, quien ordenó la confiscación de sus bienes como insurgente. Buceta enterró sus tesoros en Ocaña para salvarlos de la codicia realista, parte de los cuales fueron hallados en 1942, en un solar de la antigua calle La Carrera, junto al cementerio de la ciudad.


MIGUEL IBÁÑEZ Y VIDAL

El 12 de enero de 1813, con base en la proclama de Simón Bolívar a los ocañeros, entra el alto militar a la ciudad de Ocaña, después de haber despejado la ribera del río Magdalena de enclaves realistas, en lo que se constituyó como la Campaña Admirable. En su obra Ilustrados y Bolivarianos, del historiador ocañero Jorge Meléndez Sánchez (Códice editores, Bogotá, 2007), se rescata la memoria del sacerdote Alejo María Buceta (o Buzeta), y del doctor Miguel Ibáñez y Vidal, destacándose el compromiso de estos dos patriotas con el movimiento autonomista que comenzó a gestarse en el virreinato, años antes del grito de independencia del 20 de julio de 1810.

Cita  Meléndez a Indalecio Liévano Aguirre (Bolívar. Editorial Iberoamericana de Publicaciones, S. México, D.F. 1956, p. 97), quien señala, sobre la  llegada del libertador a Ocaña:
"Noticiado Bolívar del entusiasmo republicano que reinaba en la ciudad de Ocaña -camino obligado hacia Venezuela- dejó parte de sus tropas en el Magdalena y en jira de observación por la región montañosa del oriente, se dirigió a esta ciudad. No bien se supo en ella su proximidad, toda la población engalanó las calles y se preparó a recibirle con los honores del vencedor. En Ocaña, donde 15 años después haría crisis su obra política, se efectuó la primera de esas grandes entradas triunfales con las cuales los pueblos americanos premiarían las victorias de Simón Bolívar"

El doctor Miguel Ibáñez y Vidal era un abogado cartagenero, egresado de la universidad de Santo Tomás, quien llegó a Ocaña en 1785. "Hijo de Antonio Miguel Ibáñez de Aguirre, natural de Cartagena, España, y de María Nicolasa Vidal, nacida en Cartagena, Colombia". Fue nombrado como Oficial Real y Juez de Puertos, y Comisionado para la reducción de los indios Motilones, y se enamoró de una linda y linajuda quinceañera con la cual casó en ocaña. Su esposa era Manuela Jacoba de Arias y Rodríguez (1772), hija de Manuel José Arias procedente de Valledupar y la ocañera Juana de la Cruz Rodríguez" (Pacheco Ceballos: 2006. 163).  "El rango de Oficial Real -señala Jorge Meléndez Sánchez- era bien destacado entre los cargos coloniales. El título oficial del Dr. Miguel era el de Consultor del Santo Oficio de la Inquisición de Cartagena, Ministro Oficial Real de Puerto y subdelegado de Rentas de Aguardiente desde agosto de 1786, y por tal, tenía la función de certificar la eficiencia de los Alcaldes Ordinarios". Más adelante, agrega: "Las raíces genéticas que el Dr. Ibáñez sembró en Ocaña casi llegaron a una docena. La mayoría de sus hijos e hijas contestaron presente en los albores de la guerra y fueron figuras estelares por diferentes circunstancias  en la vida".

MIGUEL IBÁÑEZ. Padre de las famosas Nicolasa y Bernardina Ibáñez. Procesado, logró escapar. Bibliografía: Martínez  Reyes, Gabriel. Los prisioneros neogranadinos en la cárcel de Cádiz. En Boletín de Historia y Antigüedades Volumen LXV Nº 722, julio, agosto, septiembre 1978.  

JUAN BAUTISTA QUINTANA.

Oriundo de Ocaña. Acérrimo defensor de la justicia y de la humanidad y valiente paladín de la causa republicana. Al estallar la revolución de 1810, Quintana fue encerrado en una cárcel junto con el doctor Vicente Azuero y otros beneméritos insurgentes pero logró fugarse. Su gran talento y la lealtad con que sirvió a la república, lo hicieron merecedor a un asiento en la Gran Convención de Ocaña en 1828. Hallábase Quintana establecido en Santa Marta, como comerciante, cuando tuvo lugar el fallecimiento del Libertador. Con el capitán Márquez contribuyó que se hicieran con la debida pompa, las honras fúnebres del fundador de cinco repúblicas. Costeando, además, la loza que cubrió su sepulcro. Quintana  murió en Santa Marta el 21 de agosto de 1854.

DOÑA AGUSTINA FERRO

Desde 1818 se había constituido en la región de Ocaña un cuerpo de tropa irregular, afecto al Rey, denominado Los Colorados debido al color del pantalón que utilizaban sus efectivos. Esta guerrilla causó bastantes perjuicios a los patriotas durante varios años, hasta que fue finalmente liquidada en 1822. El 1819, el Coronel Fernando Figueredo puso sitio a Ocaña que había caído bajo el poder de los guerrilleros monarquistas, entrando triunfalmente a la ciudad y restableciendo el orden. El 12 de noviembre del mismo año, Los Colorados, bajo el mando de José María y Javier Álvarez y los mulatos Jácomes, ''volvieron a atacar la ciudad y desalojaron a los patriotas, que huyeron hacia La Cruz (hoy Abrego), en compañía del jefe Figueredo, que ayudado por fuerzas de Cúcuta en número de 200 hombres, quiso recuperar lo perdido pero con tan mala suerte que el día 12 de enero de 1820 sucumbieron íntegramente, dejando en el teatro de batalla más de 300 cadáveres''. Figueredo se refugia entonces, en casa de doña AGUSTINA FERRO y ésta, ''desafiando todos los peligros, permitió su evasión''. ''Sabedor Javier Álvarez de la fuga que se le facilitó, ordenó seguirle a la FERRO un proceso verbal y se la condenó a muerte. El 20 de enero de 1820, a la tres de la tarde, el capitán Barrera, de orden de Javier Álvarez, ordena al verdugo que anuncie a la prisionera que a las 4 de la tarde sería fusilada. A las tres y media, las campanas de la Iglesia tocan los dobles anunciando su sacrificio, los guardias tocan los clarines y tambores. El sacerdote practica los últimos auxilios espirituales y en presencia de numeroso público de la Plaza principal, se ordena pasar a la acusada al banco donde también había sido fusilado el Capitán ocañero HIPÓLITO GARCÍA, el 11 de marzo de 1816, y atadas las manos hacia atrás, el Oficial Barrera lee en alto la célebre sentencia del Consejo Militar. La acusada pide por favor no sean vendados sus ojos y el oficial accede. Pocos minutos después, los esbirros descargan sus fusiles y consuman el más atroz de los asesinatos'' 

LA FAMILIA IBÁÑEZ - ARIAS

Desde la Colonia, Ocaña ha sido considerada como cuna de hermosas mujeres, como lo consigna Juan Flórez de Ocáriz en sus Genealogías del Nuevo Reino de Granada, donde nos habla de la ciudad "de temple fresco y hermoso mujeriego".

La figuración de la familia Ibáñez Arias en la historia de la región de Ocaña, se inicia con la participación activa que tuvo el doctor Miguel Ibáñez y Vidal en la financiación de la Campaña Admirable de Bolívar en 1813. Así mismo, la hermosura de las damas de esta distinguida familia, se evidencia con la participación de doña Nicolasa Ibáñez en el grupo de damas que recibieron y coronaron  a Simón Bolívar en la Plaza Mayor de Ocaña, a su entrada triunfal a comienzos de 1813 En esta ocasión memorable, las jóvenes y bellas mujeres ocañeras, Bárbara Vicenta Lemus, Eusebia Sarabia, Juana de Dios Lemus y Nicolasa Ibáñez, entre otras, representaron la sociedad patriótica de aquella época, participando en el recibimiento y más tarde en el agasajo que tuvo lugar en casa de  doña Carmen Ibáñez.

La familia Ibáñez- Arias, que se haría célebre en la historia local y nacional, estaba representada por don Miguel Ibáñez y Vidal, nacido en Cartagena el 26 de septiembre de 1761, quien se titulara de bachiller, Licenciado en Derecho Canónico y Doctor en el Colegio de San Bartolomé, en 1785. Fue Oficial de la Dirección general de Rentas Reales, y en 1785 fue nombrado por el Arzobispo Virrey Caballero y Góngora como Oficial Real y Juez de Puertos en Ocaña. La esposa de don Miguel, fue la ocañera Manuela Jacoba Arias, con quien casó en la iglesia de Santa Ana el 24 de noviembre de 1787, siendo cura don Ramón Anaya.
A su llegada a Ocaña, en enero de 1813, Bolívar recibió el apoyo incondicional de la familia Ibáñez-Arias. Don Miguel pone a su disposición los fondos del gobierno español y la decidida voluntad de sus hijos de participar activamente en la gesta emancipadora.

Al poco tiempo de la marcha de Bolívar sobre Cúcuta, los Ibáñez-Arias se trasladan a Santa Fe donde les sorprende, en 1816, la época del terror que inaugurara don Pablo Morillo.

Debido a sus actividades  en pro de la causa patriota, doña Manuela y sus hijas son desterradas a La Mesa (Cundinamarca), y de allí la madre es enviada nuevamente a Ocaña, separándola de su familia. Todos los bienes le fueron confiscados, sometiendo a las jóvenes y a la madre a vivir en la miseria, al igual que aconteció con las esposas e hijas de la mayoría de nuestros próceres.

Del matrimonio de don Miguel Ibáñez y doña Manuela Jacoba Arias, hubo once hijos: 5 hombres y 6 mujeres.

DON JOSÉ MIGUEL. Nació en 1792. Fue médico, alcalde de Bogotá en 1833 y miembro del Congreso Constituyente de Cúcuta en 1821, y también  Senador. Graduado en París, escribió varios folletos científicos en la rama de su profesión y fue adicto a los estudios históricos. Casó con doña Juana Lozano, hija del prócer Jorge Tadeo Lozano. Falleció en Tocaima en 1873. (Lozano y Lozano, Fabio. El doctor Miguel Ibáñez. En Boletín de Historia y Antigüedades No. 79, p. 441)
DON ANTONIO. Casó con doña Mercedes Nariño, hija del Precursor Antonio Nariño.

DON MANUEL. Fue coronel del ejército patriota, peleó en Carabobo y fue Edecán del Libertador. Murió en Lima en 1859.

DON VICENTE. Nacido en 1801; fue comerciante y falleció en Bogotá en 1855.
DON PEDRO ALCÁNTARA. Nació en Ocaña el 19 de octubre de 1787. Fue bautizado por el Presbítero Joaquín Gómez Farelo. "Los servicios del prócer Pedro Alcántara Ibáñez comienzan al lado del Libertador, quien le confió el cargo de Intendente Comisario de Guerra... Creada la provincia de Ocaña por la Ley 64 de 29 de mayo de 1849, fue nombrado el prócer Ibáñez como su primer gobernador, sirviéndole como secretarios don Gabriel Gutiérrez de Piñeres y don Agapito Lobo" 25.

NICOLASA IBÁÑEZ ARIAS. Nació en Ocaña el 30 de abril de 1794 y falleció en París en enero de 1873. Casó en Ocaña  en 1813 con don Antonio José Caro. Su belleza, así como la de su hermana Bernardina, fue celebrada por los próceres, entre ellos el General Santander con quien tuvo un romance.

Doña Nicolasa conformó en Santa Fe una agradable tertulia frecuentada por personalidades de la época, en especial, por los partidarios de Santander de quien fue furibunda defensora.

De su matrimonio con don Antonio José Caro, hubo los siguientes hijos:

JOSÉ EUSEBIO CARO IBÁÑEZ. Político, periodista y renombrado poeta romántico, nacido en Ocaña el 5 de marzo de 1817 y fallecido en Santa Marta el 28 de enero de 1853. Casó con doña Blasina Tovar, de cuya unión nacieron MIGUEL ANTONIO, EUSEBIO LIBORIO Y MARGARITA CARO TOVAR. Ésta última, casó don Carlos Holguín.

MANUELA CARO IBAÑEZ. Casó con don Clímaco Ordóñez

DIEGO CARO IBÁÑEZ.

CARMEN IBÁÑEZ ARIAS. Nacida en Ocaña, casada con el hacendado local Manuel María Trigos. En su residencia se ofreció el agasajo a Simón Bolívar en 1813. El Libertador le obsequió a esta ilustre dama una daga de oro que, a su vez, le había sido regalada por Napoleón.
MARÍA JOSEFA IBAÑEZ ARIAS. Casó en Ocaña en 1827 con el Coronel Pedro Antonio de la Peña. El Coronel de la Peña oriundo de Popayán, nació el 19 de octubre de 1805 y falleció en Bogotá el 7 de agosto de 1861. Fue "Comandante del Cantón Militar de Ocaña en 1831... y en 1840 prestó inteligente concurso en destacados episodios de la guerra de aquel año. En el mismo año fue designado gobernador de Ocaña y Mompós; en 1846 sirvió como Comandante del Batallón 7, y en 1848, con asentimiento del Senado, fue ascendido a Coronel efectivo". Por sus invaluables servicios a la causa independentista, le fue otorgada la medalla "A la lealtad de los más bravos", concedida por los generales San Martín y Monteagudo, el 27 de diciembre de 1821. Sirvió bajo las órdenes del General Sucre recibiendo la medalla de Ayacucho y el Escudo de Junín, por parte de Simón Bolívar, a nombre del Congreso de Colombia.

ISABEL IBÁÑEZ ARIAS. Casó en Ocaña con el Coronel Picón (venezolano)

BERNARDINA IBÁÑEZ ARIAS. Fue la menor. Casó en Bogotá con don Florentino González. En 1819 hizo parte del grupo de señoritas que coronó al Libertador en su entrada triunfal a la capital después de la batalla de Boyacá. Antes del triunfo de las armas patriotas, sirvió como mensajera clandestina de las proclamas que Bolívar y Santander hacían llegar a los habitantes de Santa Fe, instándolos a unirse a la causa.

Simón Bolívar cortejó sin éxito a esta agraciada dama ocañera.

Doña Bernardina tuvo un romance con don Miguel Saturnino  Uribe, quien era Cónsul de Dinamarca, y de esta unión nació doña Carmen Uribe, quien casó con don Carlos Michelsen en 1849, troncos de la familia del ex presidente Alfonso López Michelsen. Doña Bernardina murió en Valparaíso (Chile) en 1864.

Otro personaje destacado de la estirpe  IBÁÑEZ, fue el doctor PEDRO MARÍA IBÁÑEZ TOVAR, hijo de don Silvestre Ibáñez  y Clara Tovar Gutiérrez. Era, pues, nieto de don Vicente Ibáñez Arias. Fue médico, diplomático e historiador, y le cupo el honor de haber sido cofundador de la Academia Colombiana de Historia.

PEDRO QUINTERO JÁCOME



Nació en La Cruz (hoy Ábrego) el 19 de Junio de 1.817 y fue bautizado por el sacerdote José María Fernández Carvajalino el 23 de Junio del mismo Año. Hijo de Don Martín Quintero Copete, quien fuera edecán del Libertador Simón Bolívar. Se incorporó a las fuerzas revolucionarias del General Lorenzo Hernández a la edad de 14 años destacándose en el combate que se libró en Ocaña el 8 y 9 de Septiembre de 1.841, donde cae derrotado el general Pedro Alcántara Herrán. En esta misma contienda participó por parte de las fuerzas gobiernistas, el poeta ocañero José Eusebio Caro, quien era de la misma edad del militar Quintero Jácome.
Fue hecho prisionero y luego desterrado a Venezuela.
El 21 de Diciembre de 1.861 ejerció la presidencia del Estado de Santander como primer designado hasta el 29 de Julio de 1.862.
En el Año 1.864 fue nombrado como jefe del Departamento de Ocaña.
Falleció en Ocaña el 10 de marzo de 1868. Sobre su vida Lumar H. Quintero Serpa publicó la obra "El general Pedro Quintero Jácome. Magistrado y soldado de la República". Bucaramanga, SIC Editorial, 2008.

JUAN MANUEL BARRERA ROMERO. 

Para 1866, habían aparecido en el periódico El Mercurio (Nº 28, 34 y 35), de Santa Marta, avisos que anunciaban el remate de los bienes desamortizados de manos muertas existentes en Río de Oro. Entre ellos, se incluían terrenos que comprendían desde Venadillo hasta el actual corregimiento de Otaré. En octubre de 1867, se produce el remate de estos bienes involucrando las siguientes personas: Rematador, Juan Manuel Barrera; administrador, Miguel N. Zúñiga y como Notario, actuó José N. Zúñiga. Don Juan Manuel Barrera, le vende estos bienes a los señores don Andrés Solón Lozano, Coronel Felipe Santana, Bernardo Santana, Tiburcio Herrera y Juan Vargas. El coronel Felipe Santana, era hermano de don Pedro Santana, (bisabuelo del académico Pedro Santana Barbosa), casado con doña Genoveva Lozano, hija esta de Juana Librada Lozano quien era hermana de Andrés Solón Lozano.


Ya en 1868, aparece el nombre del destacado abogado y político Juan Manuel Barrera Romero vinculado a Río de Oro, como rematador del estanco de aguardiente. Es importante señalar, que el doctor Juan Manuel  Barrera Romero, nacido en Chiriguaná el 3 de abril de 1828 y fallecido en Río de Oro (Cesar) en 1888, tiene una figuración destacada en los sucesos políticos del país, en especial aquellos que tuvieron ocurrencia en el Estado del Magdalena y la región de Ocaña.

lunes, 19 de junio de 2017

PERSONAJES DESTACADOS EN LA HISTORIA DE OCAÑA (2)



EL LICEO DE HACARÍ


La primera tertulia literaria ocañera de que tengamos noticia, se formó el 4 de marzo de 1860. Entre sus integrantes, se contaba el educador y escritor Lubín Lobo Barbosa, el poeta y periodista José Domingo Jácome Monroy, el médico y filántropo Margario Quintero Jácome, el historiador Eustoquio Quintero, Alcibíades Lemus y el poeta Daniel Cardona. El grupo se denominó Liceo de Hacarí. Su actividad intelectual y cívica se reflejó en artículos y  poemas publicados en los periódicos Hacarí (1856), Revista Mercantil (1895), La Voz de Ocaña (1884), La Nueva Era (1886), y otros.

DANIEL CARDONA (o Daniel Álvarez Cardona)

Poeta. Nació en Ocaña el 11 de marzo de 1834 y falleció en Agua de Dios el 10 de febrero de 1867.

Perteneció al grupo literario Liceo de Hacarí. Sus primeros versos aparecieron  en el periódico Hacarí (1856) y en otras publicaciones de la época.

La poesía de Cardona prácticamente inaugura la producción lírica de Ocaña, en cuanto se refiere al manejo estético y dedicación exclusiva, según los cánones de entonces. Su obra poética es, en su conjunto, melancólica, triste; refleja la tragedia interior del autor, quien falleció víctima de lepra.

El historiador Belisario Matos Hurtado, en su Compendio de la Historia de la Literatura Colombiana, nos muestra así al poeta Cardona:

“El infortunado Daniel Cardona, oriundo de la ciudad de Ocaña, fue un poeta melancólico y profundamente religioso; víctima desde niño de la cruel enfermedad que afligió a don Adriano Páez, entró, dice un su admirador, en la más completa oscuridad y al verse tan solo y tan triste, se puso a buscar a tientas a alguno, y encontró a su madre; se abismó en la contemplación de su inmensa desgracia y encontró a Dios. No obstante de ser muy hermosos y notables sus los versos de Cardona, no figura en las antologías que de los poetas colombianos se han publicado en distintas épocas, y para poder hoy apreciar esas estrofas empapadas en sangre del corazón, hay necesidad de ir a buscarlas en las efímeras publicaciones de su tiempo. Una de las mejores composiciones de nuestro desgraciado poeta es la sentida Oración del bardo, a la cual pertenecen estos versos:

“Dichoso, ay! En la tierra me llamaré yo siempre
Mientras los ojos pueda al cielo levantar,
Mientras tu dulce nombre mis labios lo pronuncien,
Las manos levantando en actitud de orar.
Modelo de paciencia, maldijo Job terrible
En su dolor inmenso la noche en que nació;
Hundido en el infierno, bendigo yo a mi madre
Que me llevó en su seno, y al Dios que me formó…”


Entre sus poesías destacamos: Recuerdos tristes (1852), Ella (1856), Ni una flor (1857), La majestad de la noche, A José Domingo, A la señora Ana Castillo de Roca (1857).

RECUERDOS TRISTES

Pasaron veloces mis horas de gloria,
Volaron fugaces mis sueños de amor,
Y tristes recuerdos tan solo dejaron
Que crueles avivan mi agudo dolor.

Con dulces placeres la bella inocencia
En mi tierna infancia mi pecho halagó,
Y la dulce mano de mi tierna madre
De inocentes flores mi sien coronó.

Mas ¡ay! Ya pasaron tan dulces momentos,
Veloces huyeron, jamás volverán:
Mi suerte infelice sólo me ha dejado
Los tristes recuerdos y el duro penar.

Ya nada en el mundo mi pecho ambiciona;
Tan solo deseo gemir y llorar;
Y solo la tumba su asilo me ofrece,
En donde tranquilo podré descansar.
La Cruz (1852)


LUBÍN LOBO BARBOSA.

Educador, cuentista, poeta y periodista nacido en Ocaña y fallecido en la misma ciudad hacia el año de 1902. Hijo de Juan Nepomuceno Lobo y Ventura Barbosa de Lobo.

Hizo estudios en Ocaña. Fue docente de varios colegios de la localidad y desempeñó como juez del Circuito de Ocaña. De él, dice el historiador Justiniano J. Páez: “Las mismas auras que acariciaron el primer aliento de don José Eusebio Caro, alentaron también el nacimiento de don Lubín Lobo…Por parte materna fue pariente cercano del ex presidente José Vicente Concha Lobo. Don Lubín dejó muy pocas producciones literarias que patentizan ese acervo; pero los conceptos que en el orden moral y filosófico emitió en la biografía de Cardona, son una muestra palmaria de su sano criterio literario y de su ilustración”.

Don Lubín dejó para la posteridad, escritos en la prensa ocañera de finales del siglo XIX, que hoy nos permiten apreciar su estilo elegante y culto. Señalemos, entre ellos:

Daniel Cardona (biografía). En La Nueva Era. Nos. 20 al 23. Ocaña 1886); La perfidia castigada (cuento). Biblioteca de Autores Ocañeros. Vol. 10, 1973.

JOSÉ DOMINGO JÁCOME MONROY


 Poeta y periodista nacido en Magangué el 28 de octubre de 1837 y fallecido en Ocaña el 13 de abril de 1897. Fue socio fundador del Club Ocaña y su Presidente en 1894. Concejal y benefactor de la educación ocañera.

Parte de su producción poética fue consignada por el Dr. Margario Quintero Jácome en su “Álbum de la Amistad”.

MARGARIO QUINTERO JÁCOME


 Médico, cuentista y filántropo nacido en Ocaña el 10 de junio de 1837 y fallecido en la misma ciudad en 1919. Hijo de Martín Quintero Copete y Ana Josefa Jácome. Hizo estudios en el Colegio Mayor del Rosario, en Bogotá (1853) y se doctoró en la antigua facultad de Medicina de la Universidad Nacional en 1859.

Fue miembro fundador de la Sociedad Caldas y de la Sociedad  Naturalistas Neogranadinos, cuyas investigaciones tuvieron gran acogida nacional e internacionalmente; entre sus maestros se contaron  los doctores Ezequiel Uricochea, Francisco Bayón y Félix Merizalde.

Sus obras benéficas y su sensibilidad profesional dirigida hacia las clases menos favorecidas, le valieron el aprecio de la sociedad ocañera que le erigió un busto de mármol en la plaza del 29 de mayo para perpetuar su memoria. Hoy, este busto se encuentra en el segundo patio del Palacio Municipal de Ocaña.  El Centro de Historia de Ocaña (hoy Academia), dedicó una edición especial a la memoria de este galeno, con motivo del Centenario de su fallecimiento. Uno de sus familiares, el académico Lumar H. Quintero Serpa, publicó en 2006 la obra titulada Margario Quintero Jácome. El médico filántropo, que destaca las ejecutorias del ejemplar médico ocañero.

Obras: Violetas blancas o Cartas y monólogos (novela). Tipografía Central, Ocaña 1918; Un retrato debido a la miseria (cuento). Biblioteca de Autores Ocañeros Vol. 10, 1973; Recuerdos de la juventud. En Revista Hacaritama Nº 28, Ocaña, 1937;

3.3.6 SOCIEDAD DEL PROPIO ESFUERZO

En agosto de 1896 aparece la Sociedad del Propio Esfuerzo, a la cual pertenecieron, el historiador Justiniano J. Páez, Delfín Jácome, Presbítero Ramón Anaya y Rubio, Manuel B. Pacheco, Justiniano Quintero, Obdulio J. Rivera y la poetisa Elisa A. Barrera Marulanda. Su órgano informativo fue el periódico El Horizonte.

OBDULIO J. RIVERA

Escritor nacido en Teorama a mediados del siglo XIX y fallecido en Ocaña hacia 1898. “No tenemos noticias de que fuera de las escuelas de instrucción primaria del lugar de su nacimiento –dice J.J. Páez – hubiera sido alumno del Colegio de Varones que funcionara en Ocaña de 1894 a 1895, época para la cual ya figuraba desempeñando aquí empleos públicos, tales como Fiscal Interino del Circuito. Secretario del Juzgado 1º Civil del Circuito y otros que requerían siquiera nociones del ciencia del Derecho y versación en determinados ramos de la Administración Pública, puestos que desempeñó con lucimiento y notoria probidad”.

Se conserva de este autor una amena crónica titulada El Chabacano, publicada en El Horizonte Nº 2 de septiembre de 1896 y reproducida en la Revista Hacaritama Nº 80 de 1944. Rivera fundó, junto con Manuel María de la Rosa el periódico El Álbum en 1895.

ELISA BARRERA MARULANDA

Poetisa. Nació en Chiriguaná y falleció en Ocaña en 1915; fue hija del estadista Juan Manuel Barrera y de doña María Trinidad Marulanda, oriunda de San Juan del Cesar; publicó, conjuntamente con la obra de su padre, el poemario titulado Versos de Celia, prologado por el poeta negro Candelario Obeso, nieto de Mana Barrera, quien era a su vez hermana de don Manuel Salomé Barrera, abuelo de Elisa Barrera Marulanda. Se considera que la poetisa Elisa Barrera Marulanda, fue una de las primeras mujeres representativas de la lírica en el departamento del Magdalena y la Costa Atlántica.

Elisa Barrera identificaba sus escritos bajo el pseudónimo de "Celia". De su producción, sólo nos ha quedado en Ocaña,  el poema "Las golondrinas", publicado en la Antología Poética, Biblioteca de Autores Ocañeros, Vol. 12, 1973.

MONSEÑOR RAMÓN ANAYA Y RUBIO

Sacerdote y benefactor de la sociedad, falleció en Ocaña el 4 de julio de 1902.

En su obra Noticias Históricas de la ciudad y provincia de Ocaña, Justiniano J. Páez nos entrega una completa reseña biográfica de este meritorio sacerdote:

“Nació el doctor Anaya y Rubio en el pueblo del Molino, jurisdicción de Riohacha, el 11 de diciembre de 1849: Fueron sus padres el prócer de la independencia coronel Vicente Anaya y doña Rosario Rubio de Anaya. A la edad de doce años ingresó en el Liceo Celedón, fundado en San Juan del Cesar (1859) por el inteligente joven Rafael Celedón, instituto que tuvo poca duración por haber tomado las armas su director en la guerra civil de 1860: Muerto el coronel Anaya (noviembre de 1865), y después de haber prestado Ramón sus servicios en favor de la causa conservadora bajo las órdenes del general Felipe Farías, fundó en Riohacha (1869) un colegio, siendo cura allí el doctor Rafael Celedón, que hacía poco había recibido la sagrada orden del presbiterado. Anaya era eficazmente ayudado en su labor docente por el padre Celedón con una cátedra, a la vez que atendía este a su misión a favor de los indígenas del pueblo de Marahuyén, uno de los cacicazgos de la península guajira. Por esta época visitó el ilustrísimo señor doctor José romero los pueblos de aquella comarca. Esto dio ocasión al joven Anaya para ingresar en la carrera eclesiástica; y el 23 de marzo de 1870 recibió de manos del ilustre prelado diocesano la confirmación y el 25, la tonsura y órdenes menores. Anaya fue enviado al seminario de Ocaña en 1871, en donde continuó estudiando las ciencias eclesiásticas comenzadas en Riohacha. En 1874 recibió en Ocaña la sagrada ordenación, conferida por el ilustrísimo doctor romero; celebró allí su primera misa y fue luego a ejercer el curato a Chiriguaná, en donde permaneció hasta el año de 1979, en que ocurrida la muerte del presbítero Acosta, vino a reemplazarle en el curato y vicaría de Ocaña”.

El padre Anaya y Rubio, señala J. Páez, mantuvo un afecto entrañable por el pueblo ocañero. Se encargó directamente de los trabajos de reconstrucción de la iglesia de Santa Ana y de la adecuación de la del Dulce Nombre que se habilitó mientras culminaban los trabajos en la iglesia matriz. Fue fundador del Colegio de San Luis Gonzaga y le cupo la suerte de haber sido uno de los amigos del destacado botánico Santiago Cortés, quien se vinculó a Ocaña como rector del Colegio Nacional de Ocaña.

EUSTOQUIO QUINTERO


 Poeta e historiador nacido en Ocaña. Hábil investigador y ameno relator, contribuyó con sus crónicas a rescatar parte de la tradición oral ocañera y la historia local.

Pionero de la historiografía en la región de Ocaña. Nació en Ocaña,  a mediados del siglo XIX y fallecido en 1912. Hizo estudios en el seminario pero no concluyó la carrera eclesiástica. Dedicó su actividad intelectual a recoger la tradición oral de la región, dando a conocer en amenas crónicas aspectos de la historia y la leyenda. Casó con una señora de apellido Gómez Portillo, de cuya unión nacieron Matilde, Rosana, Luis y Marco Elías. Fallecida su esposa contrajo nupcias con doña Leovigilda Navarro en 14 de julio de 1902, en Buenavista. En 1910, publicó sus Romances en la imprenta de los Duque Hoyos, versos dedicados a la Virgen de Torcoroma que se hicieron famosos.

La historiografía regional del siglo XIX, se remite también a los artículos publicados por Eustoquio Quintero en diversos periódicos locales, que reseñamos, así:
Un recuerdo. Publicado en La Voz de Hacarí No. 3, 30 de mayo de 1884. Relativo al gobernador provincial Agustín Núñez.
Relación histórica. En La Voz de Hacarí No. 6, 15 de julio de 1884. Sobre la llegada de Simón Bolívar a Ocaña en 1813.
Los tres mártires. Publicado en La Pluma No. 3, 15 de septiembre de 1894. Miguel Carabaño, Hipólito García y Salvador Chacón.
La Columna de la Libertad. Publicado en julio de 1894.
El Cerro de la Horca. En La Pluma No.9, junio 9 de 1895.
El Alto del Vicario. Publicado en Revista Mercantil No. 8, mayo 1 de 1896.

Colaboró con los periódicos La Nueva Era, La Voz de Ocaña, y la Revista Mercantil, así como en El Anunciador, de comienzos del siglo XX donde dio a conocer las primeras versiones de El Alto del Vicario y El Cerro de la Horca.

ALEJO AMAYA


 Historiador y médico. Nació en Convención el 27 de julio de 1868 y falleció en Bogotá el 21 de julio de 1911.

Hizo sus estudios secundarios en el Colegio Mayor del Rosario, ingresando luego a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, donde obtuvo su doctorado en 1894. Se vinculó a las tropas del general Rafael Uribe Uribe como Jefe de Ambulancias, durante la guerra de los Mil Días.

De su actividad como escritor, en el campo de la medicina, quedó su tesis de grado titulada Contribución al estudio del delirio no vesánico (1894). Pero la obra que lo destaca como investigador de la historia regional, es la titulada Los Genitores, noticias históricas de la ciudad de Ocaña (1915).

En 1918, la Tipografía Central de Ocaña publica su novela Violetas blancas, de índole romántica.

En la publicación Reminiscencias, Gaceta Cívica. Histórica y Cultural de Convención, Año 3 Nº 1, 4 de junio de 2007, el presbítero e historiador Edwin Leonardo Avendaño Guevara, escribe una muy completa biografía del doctor Alejo María Amaya corrigiendo, entre otros aspectos, el año del nacimiento del personaje que se tenía en 1869. 

JUSTINIANO J. PÁEZ


 Historiador, educador, abogado, periodista y académico. Nació en Ocaña el 5 de septiembre de 1866 y falleció en la misma ciudad el 16 de junio de 1954. Hijo de Bartola Páez y Manuel Silvestre Jácome

Hizo sus primeras letras en la escuela de José H. Carvajalino (1874) y en la de Pedro León Solano, localizada ésta última en el antiguo claustro de San Francisco. Posteriormente cursó estudios secundarios en el seminario de Santa Marta (1881) De regreso a Ocaña se dedicó a las labores tipográficas en el establecimiento de Miguel A. Duque; luego trabajó en el taller de Simón Cabrales. En 1887 editó, en colaboración con este último, el primer periódico de índole literaria de Ocaña: El Renacimiento.

Fue Secretario del Juzgado municipal de Ocaña (1888); Prefecto Civil y  Militar de la Provincia del Sur del Magdalena (1902);  Secretario de la Prefectura (1908-1909) (1911); Prefecto encargado en dos oportunidades (1914-1915); Secretario de la Junta Directiva y Fiscalizadora de la carretera Ocaña al Magdalena; Secretario de la Junta organizadora de los festejos del primer Centenario del natalicio de José Eusebio Caro; Juez 2° del Circuito de Ocaña (1921); Juez del Circuito de Convención (1925-1927). Se desempeñó también como concejal, Alcalde de Ocaña, segundo suplente del Representante al Congreso Nacional, elector en la Asamblea Electoral reunida en Abrego en 1894.

Casó con Ana Dolores Courvel Serrano en 1889, de cuya unión nacieron Elvira, Tomás Antonio y Luís Eduardo Páez Courvel.

En 1896 formó, junto con otros intelectuales, la tertulia literaria denominada Sociedad del Propio Esfuerzo, cuyo órgano de difusión fue el periódico El Horizonte.

En 1935 participó como cofundador del Centro (hoy Academia) de Historia de Ocaña. Perteneció a diferentes organismos académicos de Santander, Norte de Santander, Atlántico y el Magdalena; la Academia Colombiana de Historia lo distinguió como Miembro Correspondiente en 1950.

Su obra histórica más importante fue Noticias históricas de la ciudad y provincia de Ocaña, desde 1810 hasta la guerra de los tres años, publicada en 1924: otros escritos suyos son: Geografía especial de la Provincia de Ocaña y Monografía de Ocaña. Buena parte de sus artículos históricos y sobre lingüística se hayan consignados en la revista Hacaritama.

MONSEÑOR MANUEL BENJAMÍN PACHECO AYCARDI


 Sacerdote e historiador. Nació  en Ocaña el 26 de marzo de 1881  y falleció en Santa Marta el 10 de septiembre de 1962. Hijo de Manuel Benjamín Pacheco Carvajalino y Ana Aycardi de Pacheco.

Hizo estudios en su ciudad natal y en el Seminario de Santa Marta. Fue ordenado sacerdote por el Obispo de Santa Marta Francisco Simón y Ródenas el 19 de febrero de 1910. En 1911 fue promovido al cargo de Vicario Cooperador de los templos del Sagrario y de San Miguel, hasta 1913; cura de San Agustín, en Ocaña, de 1913 a 1918. Volvió a los templos del Sagrario y San Miguel de 1918 a 1924. Pasó luego a la iglesia de Santa Ana de Ocaña (1924-1934); Vicario de la Diócesis de Santa Marta de 1934 a 1948. Hasta su fallecimiento, se desempeñó como Vicario Capitular y Consultor de la Diócesis de Santa Marta. El Papa Pío XII le confirió la dignidad de Prelado Doméstico

Cursó estudios de primaria en Ocaña y de secundaria en el Seminario Conciliar de Santa Marta, donde culminó su formación eclesiástica.

De este ilustre historiador, dice así, el doctor Lucio Pabón Núñez: “Monseñor Pacheco, miembro de una familia de patricios y letrados, ejercitante de las más eximias virtudes sacerdotales, paradigma sobre todo de caridad – del cuño de la de Vicente de Paúl – fue también orador celebrado, y escritor, y poeta de estilo diáfano y correcto”. Y en 1934, a raíz de la publicación que hiciera el prelado de su obra Monografía de la parroquia de Ocaña, el intelectual y también escritor Luís Felipe Molina, afirmaba: “Con nobles intenciones obsequia el padre Pacheco a las generaciones presentes y futuras, este pequeño libro en que recoge cuidadosamente el dilatado proceso de la vida eclesiástica de Ocaña, desde el primer albor hasta nuestros días…”

La valiosa obra de Monseñor Pacheco deja traslucir su estilo ameno y sencillo. Por ella transcurre no sólo la vida eclesiástica de Ocaña, sino el cuadro general de su estructura socio-económica y cultural y una serie de informaciones que hoy constituyen piezas significativas para el estudio de la historia regional.

Como historiador, se destaca por su obra Monografía eclesiástica de la Parroquia de Ocaña, publicada en 1934.


 LUIS A. SÁNCHEZ RIZO


 Historiador y periodista. Nació en Río de Oro (Cesar), el 30 de septiembre de 1894 y falleció en Ocaña el 27 de diciembre de 1969.

Cursó estudios en el Colegio de José Eusebio caro.  Desde muy joven se vinculó a la labor periodística. Fue director de Renovación (1930) y de la revista Hacaritama, de la Academia de Historia de Ocaña.

En 1935 se hizo miembro del Centro de Historia de Ocaña, convirtiéndose en uno de sus pilares fundamentales.

Fue un investigador acucioso y serio, destacándose también por su profundo humanismo.

Su obra fundamental es la Monografía de Ocaña (1936); destacamos sus investigaciones sobre Guillermo Quintero Calderón, así como las reseñas históricas tituladas Historia de Ocaña a través de los días y los años, que se publicaban en la revista Hacaritama.

RAMÓN JARAMILLO MADARIAGA


 Nació en Ocaña en 1882 y falleció en 21 de abril de 1936. Sus primeras producciones aparecen el periódico Albas con el pseudónimo e Mario del Valle. En el prólogo del libro Remanso lírico, Páez Courvel indica lo siguiente: “Ramón Jaramillo M., es un artista de la idea. La indiferencia métrica y la irreflexión de los efectos del naturalismo decadente no son sus elementos literarios. En él la expresión bella es intuitiva, espontánea. Su yo poético podría pensarse un tanto artificial si no tuviéramos en cuenta la naturaleza de su espíritu rebosante de lirismo, y por fuerza de esa sensibilidad estética que distingue la selección intelectiva”.

Obra: Lotos y espigas. Ocaña 1918; Remanso lírico. Tipografía industrial. Medellín 1936.

MARÍA JARAMILLO MADARIAGA


 Poetisa nacida en Ocaña el 13 de mayo de 1885 y fallecida en Medellín en 1960. Adelantó estudios en el Colegio del Sagrado Corazón de Bogotá, y luego en Santiago de Chile con religiosas alemanas. Viajó a Europa y luego a Centro América; tiempo después retornó a su patria. Paulatinamente fue perdiendo la razón, hasta fallecer en la ciudad de Medellín.

De su producción, se conserva el poema “Donde nací”, dedicado a su hermana Margarita, el cual data de 1914. De esta pieza lírica, encontramos dos versiones, de forma: una, en la revista Hacaritama  No.70, de 1940, a manera de prosa, y otra, en la revista Germinal de Cúcuta, en junio de 1943, esta última con comentarios críticos del escritor Emilio A. García Carvajalino.

DONDE NACÍ (fragmentos)
1
Es mi tierra la que entoldan las rojeces de los viejos barbatuscos, dulce tierra bienamada cuyos aires virgilianos, siempre puros, traen y llevan de la sierra al valle ameno los cantares errabundos de los pájaros salvajes; y del valle a la alta sierra, de los mozos y las mozas campesinas los sinfónicos bambucos…
2
Hay frescura que desciende de la Mística Colina. En sus faldas ondulantes, crecen próvidos y extraños los helechos y los musgos, el tomillo y la albahaca, que, entre gérmenes y aromas, casi ocultan los hilillos rumorosos y las linfas transparentes de Las Aguas del Milagro. Y es muy bella y es muy dulce y es muy suave la leyenda de María de Torcoroma; suave y dulce y bella y casta, como el canto, no aprendido por nosotros, de las aves mañaneras…
3
También vibran en mi tierra los acentos de la historia, y los rojos peñascales, y la cúspide siniestra de la Horca, la barbarie de la España dominante fríos evocan…Pero allí, como en los mares, en el cielo y los abismos, se levanta triunfadora, sobre el diáfano horizonte, la divina Cruz, emblema de esperanzas y de gloria…En lo abierto de esa altura, si giramos la mirada, divisar podremos toda la comarca con su Villa: la simbólica columna que decora nuestra vieja plaza célebre en los fastos de Colombia; el altivo campanario que blanquea, y sus bellas torrecillas, en las cuales muchas cosas engarzó el pasado triste; las dehesas verdegueantes y las huertas, los cortijos y las frondas que realzan y embellecen el paisaje impresionista del “vergel de las hermosas”.

JUAN BARBOSA AMAYA

Poeta nacido en Convención y fallecido en Ocaña en 1902. Hizo parte de la Sociedad del Propio Esfuerzo. Estudió en el Seminario de Santa Marta, regresando a Ocaña en 1883. Desempeñó algunos cargos oficiales y sirvió como oficial en las tropas del General Rafael Reyes, participando en la batalla de Enciso en 1895.

Conocemos de él el poema “A la armonía”, publicado en 1894 en un periódico local. Junto con Justiniano J. Páez, entrevistó al último médico de Simón Bolívar, Dr. Alejandro Próspero Reverend, en Santa Marta.

 MIGUEL ATONIO DUQUE DE PIÑERES


 Periodista nacido en Mompós el 11 de noviembre de 1829 y fallecido en Ocaña el 16 de enero de 1904. Hijo de Francisco A. Duque de Pineda y Micaela Gutiérrez de Piñeres. Una vez radicado en Ocaña, funda la imprenta  El Progreso y los periódicos La fama, El neocrático (1875-1876) y La Probidad (1885-1899). Se destacó como líder cívico, mecenas de la cultura y amante de las letras. Hizo parte de la junta pro construcción de la iglesia de Santa Ana y en 1880 de la Compañía fundadora del Colegio de La Presentación.

JOSÉ TRINIDAD GAIBROIS

Periodista, político y diplomático nacido en El Carmen el 6 de junio de 1852 y fallecido en Bogotá en 1899. Hijo del ciudadano suizo Luis Gaibrois quien había casado en la capital sin dejar descendencia. Fallecida su primera esposa, don Luis se radicó en Aspasica donde casó con Albertilde Nieto. De esta unión nacieron: Luis, Josefina, Manuel, Albertilde, Eugenia y José Trinidad Gaibrois Nieto.

Aquejado por una enfermedad, don Luis viaja a Panamá con su familia. José Trinidad viaja de Panamá a Nueva York y estudia allá idiomas y comercio. En 1897, José Trinidad llega a Bogotá donde prosigue sus estudios y se codea con la intelectualidad de entonces. Colabora con los periódicos El 20 de julio, El agricultor y El obrero de la ciudad de Ocaña. En Bogotá, con los periódicos El papel periódico ilustrado, de Rafael Urdaneta, El orden y El telegrama. Fallecido el reconocido periodista Urdaneta, Gaibrois funda la publicación Colombia Ilustrada (1889) junto con el grabador Antonio Rodríguez, profesor de grabado en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Bogotá. Esta publicación alcanzaría hasta el número 24 en marzo de 1892.

En 1890 es nombrado Secretario de la Embajada Colombiana en Madrid y, por ausencia del Ministro, ocupa el cargo de Presiente Honorario del Congreso Literario y Mercantil en la Corte del Oso y del Madroño. Recibe de la reina regente el título de Comendador de la Orden de Isabel la Católica.

Sobre sus producciones, dice el historiador Leonardo Molina Lemus: “Practicó con especial dedicación el ensayo biográfico, género en el que dejó numerosos trabajos, entre los cuales sobresalen los consagrados a Rafael Núñez; al general Alberto Urdaneta, su compañero de empresa periodística; al filántropo momposino José María Pino y Montoya, iniciador de la navegación por el río Magdalena, y al prócer cartagenero Juan García del Río”.

Gaibrois se desempeñó también como Secretario particular dl general Guillermo Quintero Calderón durante la fugaz presidencia de éste.

 A la muerte de José Trinidad Gaibrois, su amigo Rafael Pombo escribió una hermosa página necrológica en la Revista Ilustrada de Bogotá, en la cual destaca la personalidad y logros del eximio periodista.

Obra: memorándum sobre las mosquitia colombiana: con documentos y anexos. Imprenta de Antonio Silvestre. Bogotá, 1896.

JOSÉ DEL PILAR NAVARRO LLAÍN


 Periodista nacido en Ocaña y fallecido en la misma ciudad el 21 de septiembre de 1933.

Fue director de los periódicos El Anunciador (1903) y la Voz de Hacarí, publicaciones en las cuales comenzaron a divulgar sus escritos intelectuales como Marco A. Carvajalino, Alejo Amaya Villamil, Emilio A. García Carvajalino y el poeta Adolfo Milanés.

SANTIAGO RIZO  LOBO


 Abogado y escritor nacido en Ocaña el 23 de junio de 1898 y fallecido en la misma ciudad el 15 de agosto de 1984.

Hijo de Santiago Rizo Lemus y Agripina Lobo de Rizo. Hizo estudios de derecho en el Colegio Mayor del Rosario de Bogotá. Fue concejal, diputado a la Asamblea de Norte de Santander y miembro de la Academia de Historia de Ocaña.

Obra: De la letra de cambio y su circulación según nuestro derecho. Bogotá, 1923

ÁNGEL MARÍA RUIZ COURVEL


 Periodista y prosista nacido en Ocaña y fallecido en Barranquilla. Hijo de Eliécer Ruiz y Ángela Courvel Serrano.

Colaboró con la revista Mejoras, de Barranquilla, Pipatón de Barrancabermeja y Hacaritama de Ocaña. Casó con Guillermina Machuca, padres de Carmen (periodista y líder cívica), Henrique (periodista), Hernando, y “Pichilo”.

PRESBÍTERO JUSTINIANO SÁNCHEZ LOBO

Sacerdote, poeta y educador nacido en Ocaña en 1859 y fallecido en la misma ciudad el 17 de junio de 1913.

Hijo de Bernabé Sánchez y Francisca Lobo de Sánchez. Hizo estudios en su ciudad natal y en el Seminario de Santa Marta regentado en esa época por el Dr. Rafael Celedón (1881). Se desempeñó como profesor del Liceo de San Luis Gonzaga de Ocaña, capellán de las tropas legitimistas conservadoras durante la guerra de los Mil Días. Cura de Buenavista, San Calixto y Ocaña.

Entre sus producciones poéticas, destacamos “La toma de Cúcuta”. Un interesante escrito suyo cuyo original reposa en el archivo eclesiástico de Ocaña, rescató del olvido los sucesos del pronunciamiento de los ocañeros con motivo de la Independencia y lo que fuera el contenido de nuestra Acta de independencia, desaparecida de los archivos locales,

JUAN SARMIENTO HERRERA

Abogado y escritor nacido en Convención a finales del siglo XIX y fallecido en Bucaramanga el 7 de agosto de 1945. Hijo de Juan Nepomuceno Sarmiento y Gabriela Herrera. Cursó estudios de bachillerato en el Liceo de San Luis Gonzaga fundado por el Dr. Ramón Anaya y Rubio en 1880. En Bogotá, hizo estudios superiores de Derecho y Ciencias Políticas.

Fue magistrado del Tribunal Superior de Santander; Secretario de Hacienda del mismo departamento; Miembro del Centro de Historia de Ocaña y del Centro de Historia de Norte de Santander, y del Colegio de Abogados de Bucaramanga.

Obra: Gobernantes de Santander. Publicada en la revista Santandereana, en 1914, que dirigiera Jaime Barrera Parra. Posteriormente, la revista Hacaritama, de Ocaña, reprodujo este interesante estudio del doctor Sarmiento Herrera.

RUBÉN SÁNCHEZ NAVARRO


 Escritor y pedagogo nacido en Convención el 12 de diciembre de 1876 y fallecido en Ocaña.

Cursó estudios con el maestro Blas Arévalo y luego ingresó al colegio que fundara el sacerdote ocañero Benito Ovalle. En 1890 viajó a Pamplona y allí estudio en el Seminario. Pasó después a Bucaramanga gracias a la ayuda del doctor Juan Sarmiento Herrera, ingresando en la Escuela normal; fue discípulo del prestigioso educador José María García Hernández.

Con la guerra de los Mil Días, se vio truncada su carrera como profesor. De regreso a su tierra se desempeñó como maestro en las poblaciones de Teorama y El Carmen. Posteriormente, sus méritos lograron que fuera designado Inspector de Educación de Ocaña. En 1914 ocupó la vicerrectoría del Colegio de José Eusebio Caro, cargo que ejerció hasta la llegada de los jesuitas. Ocupó también la prefectura de Ocaña, la dirección de la Escuela Nocturna y del Instituto Industrial y Primario de la misma ciudad; luego retornó a la Inspección de la Zona de Ocaña hasta su supresión en 1932.

Fue miembro del Centro de historia de Ocaña y dio a conocer varios de sus escritos en publicaciones periódicas regionales.

En la revista Lecturas, de Bucaramanga, publicó, junto con Carlos Molina, una interesante crónica sobre la llegada de Bolívar a Ocaña en 1813, que fue posteriormente reeditada en la revista Hacaritama de la Academia de Historia.

GUILLERMO ARÉVALO PEÑARANDA.

Escritor y pintor nacido en Ábrego el 22 de octubre de 1873 y fallecido el 11 de octubre de 1973. Fue telegrafista en El Carmen, jefe de la Oficina de telégrafos en Barranquilla (1914) y funcionario de las salinas Nacionales. Sus escritos andan dispersos en revistas y periódicos de la región.

CARLOS CEBALLOS CABALLERO.

Cronista y periodista nacido en Ocaña y fallecido en Bogotá en 1967. Hijo de miguel Ceballos e Inés Caballero de Ceballos. Sus amenas crónicas, escritas con lenguaje castizo y limpio, reflejan la personalidad literaria de uno de los exponentes de la “Ocaña galante”, como anota el académico Leonardo Molina Lemus. Sus escritos fueron publicados en la prensa local y en la revista Hacaritama del centro de Historia, del cual fue miembro destacado.

 MANUEL MARÍA DE LA ROSA ÁLVAREZ.


 Escritor, poeta y político nacido en Ocaña en 1870 y fallecido en la misma ciudad el 12 de marzo de 1937. Hijo de Manuel maría de la Rosa Lemus y María de Jesús Álvarez. Se destacó como orador político; fue Diputado a la Asamblea de Norte de Santander, en la cual se desempeñó como Presidente. Casó con Nicolasa Quintero, hija del general Guillermo Quintero calderón, de cuya unión hubo seis hijos. Cultivó la poesía, destacándose entre sus producciones “Charcos de sangre”, oración en verso que dedicó al general Rafael Uribe Uribe con motivo del asesinato de este. Fue publicada por primera vez en el periódico La Chispa. En 1860, junto con Manuel N. Lobo, Aurelio Carvajalino Castañeda e Isaac García Padilla, fundó la Revista Mercantil.

Fue uno de los fundadores del Centro de Historia de Ocaña, en 1935.

MARCO A. CARVAJALINO CABALLERO


 Poeta, educador y académico. Nació en Ocaña el 13 de agosto de 1896 y falleció en la misma ciudad el 20 de marzo de 1966.

Hijo de Aurelio Carvajalino Castañeda y Guadalupe Caballero. Cursó estudios en el Colegio de la Presentación de Ocaña y en el de San Bartolomé de Bogotá.

Fue concejal, alcalde, Colector de Hacienda, Personero y Secretario de la Prefectura de Ocaña. En 1935 hizo parte del grupo fundador del Centro de Historia de Ocaña.

En la revista Hacaritama comenzó a publicar sus poemas, haciéndose conocer nacionalmente con sus famosos Sonetos de Hacarí. Como modalidad poética, cultivó el soneto con gran propiedad. Su temática recoge aspectos de la vida local, la historia, la leyenda, la familia. En ocasiones encontramos en su producción la tendencia hacia la crítica social, la cual realizó con fino humor.

En 1977 se publicó una selección de sus poemas titulada  Poesías.

Observemos en el siguiente ejemplo, el estilo del autor:

DON ANTÓN

Fue don Antón García de Bonilla
Con el porte gentil de su figura,
Un seductor de clásica apostura
En los primeros tiempos de mi villa.

En laguna de clara maravilla
Trocó un raudal de indómita bravura,
Para dar a su amada, blanca y pura,
El divino solaz de una barquilla.

Refinado y fastuoso caballero,
Tuvo tierras y esclavos a porfía,
Como en el corazón rico venero,

De largueza sin par y de hidalguía;
Y aunque amante nocturno y callejero,
Sólo tuvo un amor: ¡Doña María!

 GABINO ANTONIO COURVEL NÚÑEZ


 Sacerdote, orador sagrado, poeta, historiador y periodista. Nació en Convención el 19 de agosto de 1891 y falleció en Aguachica el 1 de septiembre de 1949.

Hijo de Pedro Lesmes Courvel y Mercedes Núñez. Sus primeros estudios los realizó en la Escuela Primaria Mixta de Buenavista; pasó luego a Ocaña al Liceo de San Luis Gonzaga y después a la Escuela Superior de Varones. En 1910 ingresó al Seminario Conciliar de Santa Marta, concluyendo sus estudios eclesiásticos en la ciudad de Pamplona.
 El 1 de noviembre de 1919 y celebró su primera misa en Convención el 15 de diciembre de ese mismo año.

Fue cura de varias poblaciones de la provincia de Ocaña, ejerciendo también su ministerio en Bogotá (1937), Fúquene (1938), Silvania (1939), Vianí (1939), Viotá (1940), Nemocón y Arbeláez (1948). De regreso a Ocaña, ocupó la capellanía del Asilo de San Antonio y finalmente, el curato de San Roque de Aguachica, hasta su muerte.

El padre Courvel Núñez se desempeñó también como Secretario de la Diócesis de Santa Marta bajo el Obispado de Monseñor Bernardo Botero Álvarez, y fue profesor de Humanidades del Seminario de Santa Marta.

En 1922 fundó y dirigió el Adalid Católico, órgano de la parroquia de Santa Ana de Ocaña, a través del cual comenzó a publicar sus poemas, imbuidos todos ellos en un profundo espíritu religioso. El 2 de junio de 1935, fue recibido como Miembro del Centro de Historia de Ocaña.

Sus escritos se encuentran consignados en el Adalid Católico y la revista Hacaritama, así como en otras publicaciones regionales. Destacamos, entre sus publicaciones:
Monografía de la Quinta de San Pedro Alejandrino y la Monografía de la parroquia de Aguachica, que se constituye como el primer documento historiográfico de la segunda ciudad del departamento del Cesar.

Los últimos años de este ilustre hijo de Convención, estuvieron bajo el cuidado de doña Heriberta Quintero, hija del general Guillermo Quintero Calderón

FRANCISCO C. ANGARITA

Sacerdote, escritor y orador sagrado nacido en Ocaña el 14 de octubre de 1883 y fallecido en la misma ciudad el 13 de septiembre de 1964.

Fue ordenado como sacerdote el 12 de noviembre de 1911 por Monseñor Francisco Simón y Rodenas. Párroco de La Playa de Belén (1912), de San Agustín, Ocaña, de Cota (Cundinamarca) y Aracataca. Cuando se encontraba desempeñando su ministerio en esta última población, tuvieron lugar los violentos incidentes contra los trabajadores de la Zona Bananera, y el padre Angarita intervino con sus denuncias y recopilación de testimonios en pro de los trabajadores, los cuales sirviero0n como base al doctor Jorge Eliécer Gaitán para sus históricos debates parlamentarios contra el gobierno conservador de aquella época.

Durante su permanencia en la parroquia de La Playa de Belén, fundó y dirigió la Hojita Parroquial (febrero de 1913), uno de los primeros sueltos de índole religiosa en el país. Colaboró con el Adalid Católico y en la revista Hacaritama del Centro de Historia de Ocaña, donde dio a conocer valiosas crónicas de la antigua Ocaña.

Una completa biografía del padre Angarita, fue publicada en la revista Hacaritama (Nº271, diciembre de 2002), por Monseñor Leonel Pineda Guerrero, donde se analiza la trayectoria del meritorio sacerdote como periodista, cronista y pastor, destacando su figuración cuando fue párroco de Aracataca, el bautizo de Gabriel García Márquez y el doloroso capítulo de la masacre de las Bananeras. Se inserta en el ensayo biográfico escrito por Monseñor Pineda, valiosa documentación histórica que hoy nos revela la dimensión humana y la entereza de carácter del Presbítero Francisco Calixto Angarita, gracias a cuyas denuncias el doctor Jorge Eliécer Gaitán desarrolló sus debates parlamentarios contra el gobierno de aquella oscura época. Resulta bien ilustrativo, para comprender la posición cristiana de Angarita, el elogio que de él hace el caudillo liberal, y que se encuentra en la obra 1928. La masacre de las bananeras: “Cuando yo veo, señores, que ciertos misioneros de Cristo se olvidan de su deber de caridad, que se alejan del sitio donde los enfermos reclaman sus auxilios; de los inocentes muchachos de nuestra ciudad que a altas horas de la noche la atraviesan porque la injusticia social con ellos no se compadece; cuando observo que esos sacerdotes abandonan la aldea en donde mueren en tinieblas de ignorancia los míseros campesinos que piden el beso de la luz espiritual, siento entonces que todas las fibras de mi humanidad, tiemblan en ritmo de ira y comprendo que aquellos misioneros de Cristo son fariseos que traicionan su doctrina… La Iglesia vive, la Iglesia se fortalece, la Iglesia crece, la Iglesia no perecerá nunca mientras haya espíritus de ternura como el Padre Angarita, que así comprenden su deber de misioneros de Cristo, de legatarios de la doctrina que fue amor, que fue paz, que fue luz”.

“El estilo literario del Padre Angarita – nos dice Monseñor Pineda – es ágil, vigoroso y salpicado de gracia lo mismo en los semanarios parroquiales que fundó y dirigió, donde aparece su celo apostólico y su preocupación social como en la crónica, en la cual se refleja su amor por Ocaña y su solicitud por rescatar del olvido hechos y personajes de nuestra historia local”. Y en efecto, crónicas como las referidas a la Cooperativa Fraternal de Ocaña que funcionó entre 1897 y 1899, sobre la fiebre amarilla y las compañías de teatro que visitaron la ciudad a finales del siglo XIX, todas ellas publicadas en la revista Hacaritama, nos confirman este aserto de Monseñor Pineda.

Obra: Apuntes para la historia del culto a la imagen de Jesús Cautivo o Santo Ecce Homo. Biblioteca de Autores Ocañeros, Volumen 5, 1970.

PRESBÍTERO VICENTE RIZO

Sacerdote y escritor nacido en Ocaña en 1862 y fallecido en Santa Marta el 29 de junio de 1927, ciudad en la cual se desempeñó como Vicario General. El historiador Emilio A. García Carvajalino, le recuerda, así: "El doctor Vicente Rizo poseía una gran virtud, escasa, escasísima en nuestros días. Si por esta o por aquella circunstancia cometía un yerro, lo rectificaba, lo enmendaba sin respetos humanos. Y esto sube de valor al pensar en su temperamento levantado, en su carácter de recios lineamientos, en la jerarquía eclesiástica que él supo honrar por espacio de muchos años…Antes de expirar, antes de entregar su espíritu al Señor, legó a la Diócesis de Santa Marta la mayor parte de sus bienes, de los cuales una (sic) está representada en el hermoso edificio que sirve de Seminario Menor en esta ciudad. Decisión admirable, plausible y trascendente" (Revista Hacaritama Nº 38, Ocaña, abril 30 de 1938, p.70).

La primera publicación que se conoce de este destacado sacerdote, se denomina Misiones de la Goajira y Sierra Nevada de Santa Marta, publicada en septiembre de 1897 en la Imprenta de Juan B. Ceballos (25 x 17 cms. 75 páginas. Una reseña de esta interesante publicación, fue hecha en LABLAA virtual (Escaparate del bibliófilo – Año 1965), que corresponde a un artículo escrito por Raúl Jiménez Arango (El Tiempo, julio 11 de 1965).

Para la posteridad, documento que publicamos en nuestra obra Historia de la Región de Ocaña (2009), fue escrito en pleno apogeo de la guerra de los Mil Días (año de 1900), cuando conservadores y liberales se tranzaron en la última contienda militar partidista que desangró a Colombia. El documento, fue redactado en Buenavista, población esta que sirvió en el pasado como remanso de paz para escritores, artistas y científicos raizales o venidos de otras latitudes, para investigar nuestras riquezas naturales. Buenavista fue también, al igual que Pueblo Nuevo y Otaré, lugar para vacacionar y para descansar. De aquél paraje inigualable, brotó el documento que nos habla de la guerra y de la historia.